ArteExposiciones

Manuel Rufo: «He caminado 2.876,98 Km. para hacer esta exposición»

Del 10 de marzo de 2021 al 10 de abril de 2021 Martes a viernes de 17:00 a 20:00 / Sábados de 11:00 a 14:00

– Los sábados 13 y 20 de marzo y 10 de abril habrá una visita guiada por el artista a las 13:00h-. ATENCIÓN: Se suprime la visita guiada del 10 de abril y se sustituye por el 27 de marzo

Caminar forma parte de la disciplina artística de la escultura
que, aunque desmaterializada, pertenece al mundo del arte.

Lucy Lippard

Caminar es algo simplemente funcional, una manera de desplazarse entre dos sitios que no aparenta tener mayor trascendencia. Pero mientras se camina no solo se está moviendo el cuerpo, también la mente lo hace proporcionando posibilidades de conexión con el pensamiento, y a través de él, con una gran cantidad de comportamientos y disciplinas. Esta es una de las razones por la que la historia del pensamiento está fuertemente asociada a la historia del caminar y puede considerarse como un motor de producción de una ingente cantidad de obras dentro del territorio de la literatura, la filosofía o la poesía.

Si bien ha sido en estas disciplinas donde históricamente la experiencia del caminar ha tenido una mayor presencia y repercusión, también el mundo del arte ha buscado en ella desde los primeros años del siglo XX un soporte con el que desarrollar un lenguaje estético alejado de las prácticas objetuales que siempre estuvieron presentes en él.

Ya los primeros dadaístas y surrealistas intentaron darle al hecho de caminar una consideración artística. También situacionistas, conceptuales, minimalistas o artistas de land art, han explorado las posibilidades expresivas que tiene la experiencia de caminar. Unos se han centrado en el entorno urbano, incorporando a su discurso un territorio que tradicionalmente había pertenecido a la arquitectura o al urbanismo, y han añadido nuevas herramientas a la creación artística, como la deriva o la psicogeografía. Otros, por el contrario, centran su actividad en la relación con el espacio natural atravesándolo y transformándolo, en algunos casos de manera física, con intervenciones objetuales sobre el territorio más o menos permanentes. O bien actúan de manera simbólica, entendiendo que caminar como arte implica un factor de desmaterialización y negación del objeto artístico, que es superado únicamente por la experiencia corporal del caminar. Entonces, el cuerpo solo se involucra con el espacio y permanece atento a no dejar ningún tipo de huella sobre el territorio más allá de sus propios pasos.

La presente exposición se inscribe dentro del proyecto Cuaderno de Dibujo, que parte de estas últimas premisas: desmaterialización, ausencia de modificación del entorno y experiencia corporal a través del movimiento. Se sitúa en un territorio intermedio entre lo natural y lo urbano ya que, aunque se desarrolle dentro del trazado de la ciudad de Madrid, se centra en el espacio del Parque del Retiro, un tipo de naturaleza domesticada pero que, igualmente, se ve transformada al seguir los ciclos naturales de las estaciones, el paso del tiempo y los efectos de la climatología. Se trata de un proyecto en construcción que utiliza la superficie del parque como un espacio sobre el que realizar paseos que describen formas reconocibles propias de la disciplina del dibujo. Estos paseos usan el espacio público como espacio de creación de manera respetuosa con el paisaje, sin dejar ninguna huella física de la intervención realizada.

El carácter de la obra adquiere su sentido en la experiencia de caminar, experiencia física intangible y efímera vinculada al tiempo y al espacio, pero que en este contexto contiene un componente performativo: es el propio cuerpo, la herramienta utilizada para obtener un resultado representativo ajeno a la actividad de caminar y vinculado al lenguaje plástico o artístico. Los dibujos realizados mediante estos paseos poseen intencionadamente un sentido figurativo que busca su expresividad en la representación de escenas narrativas vinculadas con lo cotidiano, lo emocional, social o anecdótico, separándose de otras prácticas anteriores del land art que venían usando la geometría o la abstracción como forma de representación.

Para dejar fijados los recorridos de cada paseo se utiliza una aplicación de tracking para teléfonos móviles que, a través de un GPS, dejan registrados algunos datos de la actividad tales como la fecha, distancia, tiempo o dificultad, datos que documentan y proporcionan veracidad al itinerario realizado. Al igual que en un cuaderno de dibujo las hojas poseen siempre el mismo tamaño, este proyecto respeta siempre el mismo espacio sin salirse de él. Pero el parque del Retiro no es un espacio totalmente en blanco por el que podamos desplazarnos libremente, está lleno de innumerables obstáculos que es necesario considerar para trazar el recorrido. Esta condición imposibilita trabajar a partir de diseños previos del itinerario y estos solo pueden construirse mediante paseos sucesivos que van sirviendo de aproximación, utilizando el método de acierto y error para acercarse a la configuración de las formas que se persiguen.

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