Del 14 de mayo de 2026 al 13 de junio de 2026 M-V: 17-20h | S: 11-14h
El jueves 14 de mayo a las 19:30h se inaugura en el espacio de CRUCE la exposición «En medio… (plegando la Nada—aumentando el Todo)», una muestra de Joaquín Ivars comisariada por Fernando Baena
En medio… de las vidas y de los trayectos, en medio del sinsentido y de la eterna incertidumbre acerca de quiénes somos y quiénes podemos ser. Aún… En medio del aprendizaje de nadas y todos que supone vivir varias existencias lidiando con quienes ya todo lo saben, con quienes siempre pretenden marcar el camino que solo a ellos conduce, a sus intereses, a su poder. Moverse en medio, pues, para explorar los extremos huyendo del binarismo, pero sumergiéndose en él, en sus síes y noes, en sus imposibilidades o, simplemente, tenerlo presente para tensionar sus extremos, usarlo para rebasar las “utilidades” de sus dicotomías, para precaverse de las tiranías del ruido y del dogma, de las esencias tanto como del desvarío. Moverse en medio, sobre todo para dejarse afectar por lo múltiple, lo diverso, nunca para fijar un punto medio ni sirviendo de mediación, sino persiguiendo la oportunidad de extremar el vaivén, la necesidad de la contingencia, la de experimentar las fugas tanto como la tensa polifonía de los compromisos, a veces férreos, otras volubles, a menudo contradictorios, casi siempre inmanejables… En medio de lo extremadamente íntimo y lo extremadamente público, lo de aquí y lo de allá, fluctuando, tensando, yendo de un lado a otro. Uno, una, siempre se siente por ahí en medio, transitando, o quizás siendo transitado, como ese material de paso sobre el que circulan otras vidas, ideas, imágenes, sensaciones… a la deriva incluso, acusando resbalones, rozamientos o estancamientos, tanto con la propia e inexplicable intimidad como con los contextos públicos que nos acogen, nos rechazan o a los que resultamos indiferentes. Nosotros somos el medio, el mensaje nos es desconocido.
[…] En este En medio… inexacto, extensamente inextenso, figuran obras “claras y distintas” generadas durante décadas, intercaladas con obras recientes y otras inéditas y con documentos o algún proyecto sin realizar para ponerlas al servicio de “campos operativos”, composiciones de perfiles mucho más borrosos que los de las obras que los van componiendo. El entrelazamiento de obras, proyectos, trayectos gráficos, etc., y el modo de montaje expositivo (con cierto aire diagramático o de bloc de notas “iluminado” o de cuaderno de campo, y está configurado por numerosos audiovisuales, fotografías, documentos, grafos… ) desfiguran a su vez la claridad y distinción de esas obras “primeras” hacia la producción de conjuntos de contornos más amplios y pensables en términos de algún modo evolutivo, ‘eNvolutivo’ (evolución no lineal sino envolvente, acumulativa), y con cierto carácter teleonómico, (como acción sobre la marcha, que parte de ‘condiciones iniciales’ ineludibles pero que transita y evoluciona sin destino final preciso), y más o menos discontinuos, porosos, no demasiado elegantes, comprometidos, pero escasamente determinable, porque… De lo que no se puede hablar es mejor jugar.
[…] En medio…, permitiendo flujos hacia dentro y hacia fuera como una esponja (Ivars, El rizoma y la esponja, Ed. Melusina, 2018) que captura y que suelta, que sabe que no hay distinción real entre uno y otro elemento, entre el remanso de sus pliegues y el afuera turbulento de las inmensidades oceánicas: de un modo u otro, por todos lados circula el agua, imposible de retener, de capturar, su estancamiento la pudre. Algunos estamos cansados de las letanías de la captura, de su “exclusividad”, agotados por sus demandas, de que nos pidan explicaciones acerca de por qué defraudamos unas expectativas que nunca fueron las nuestras.
Joaquín Ivars
