6 de junio de 2026 12:00h
Las jornadas de CRUCE se articulan en dos encuentros: Algoritmos y Artefactos y Espacio-Tiempo, pero ambas nacen de una misma necesidad: detenerse a pensar un presente en el que las herramientas que producimos han comenzado también a producirnos a nosotros. En un contexto atravesado por la automatización, la saturación de imágenes, la aceleración tecnológica y la crisis de los grandes relatos, ambas jornadas proponen abrir un espacio de diálogo donde arte, ciencia y filosofía dejen de funcionar como disciplinas aisladas para convertirse en formas complementarias de interrogar la realidad contemporánea.
Más que ofrecer respuestas cerradas, estos encuentros buscan habitar las contradicciones de nuestro tiempo: entre conocimiento y simulación, entre progreso técnico y pérdida de sentido, entre creatividad humana y lógica algorítmica. Desde las transformaciones de la cultura visual y la inteligencia artificial hasta las tensiones entre espacio, tiempo y percepción, las jornadas entienden la frontera entre disciplinas no como una línea de separación, sino como un territorio compartido de reflexión crítica. Un lugar para pensar colectivamente qué significa hoy mirar, crear, conocer y existir dentro de un mundo cada vez más mediado por sistemas tecnológicos e infraestructuras invisibles.
Sábado 06 de JUNIO a las 12h: ALGORITMOS Y ARTEFACTOS
Ponencias: Diana de la Cruz, Adriana Berges, Enrique Radigales. Moderada por Gema FB Martín
Mesa comisariada por Mario Ros Campallo y Rebeca M Urízar
Cartel por Gema FB Martín
Desarrollo conceptual:
La historia del arte puede leerse de multitud de formas, perspectivas y situaciones, pero quizás una de la más relevantes a día de hoy puede ser cómo la historia de las herramientas que la han acompañado, conformado y moldeado. Cada transformación técnica —desde la invención de la perspectiva hasta la fotografía, el cine o la computación— ha reconfigurado no solamente las formas de producir imágenes, contextos o sujetos artísticos, sino también los modos de percibir, imaginar y habitar el mundo. Hoy, en el contexto de la expansión de la inteligencia artificial y de la automatización algorítmica de múltiples esferas de la vida, asistimos a un nuevo desplazamiento en las condiciones de producción estética.
Las jornadas Arte y Nuevas tecnologías: Algoritmos y Artefactos buscan situarse en este punto de giro sociocultural. El rápido desarrollo de herramientas de inteligencia artificial generativa —capaces de producir imágenes, textos, sonidos o vídeo a partir de instrucciones textuales— ha introducido transformaciones profundas en el ecosistema cultural contemporáneo, produciendo al mismo tiempo, de forma casi automática, un campo de debate intenso en torno a sus implicaciones estéticas, sociales, económicas y éticas.
Lejos de presentar una posición unívoca sobre estas cuestiones, estas jornadas se proponen como un espacio de discusión crítica. Un lugar desde el cual abordar las promesas, tensiones y ambivalencias que acompañan al uso de estas herramientas en el ámbito artístico y teórico.
Desde una perspectiva histórica, las tecnologías digitales ya habían transformado profundamente la producción cultural. El software se ha convertido en una de las infraestructuras culturales centrales de nuestro tiempo, reorganizando las prácticas creativas, el pensamiento crítico y los modos de circulación de las imágenes. En la actualidad, los modelos generativos —entrenados mediante grandes conjuntos de datos y redes neuronales— constituyen una nueva etapa de esta transformación.
Sin embargo, la inteligencia artificial generativa no es únicamente una herramienta técnica. Se trata de sistemas construidos a partir de enormes archivos de imágenes, textos y sonidos producidos colectivamente a lo largo de décadas de cultura digital. En este sentido, cada resultado generado puede entenderse como una recombinación estadística de memorias culturales inscritas en los datos de entrenamiento. Como se ha señalado, vivimos en una era en la que las imágenes circulan no solo entre humanos, sino también entre máquinas que las analizan, clasifican y reinterpretan.
Este fenómeno plantea preguntas fundamentales para el campo cultural. Entre ellas, algunas de carácter estético:
¿De qué manera estas tecnologías transforman los procesos creativos?
¿Qué ocurre con la noción de autoría cuando la producción de imágenes se comparte con sistemas automatizados?
¿Puede la generación algorítmica convertirse en un medio artístico y teórico con lenguajes propios?
Pero junto a estas preguntas emergen también interrogantes críticos. El desarrollo de modelos generativos se apoya en infraestructuras técnicas, económicas y políticas complejas: grandes bases de datos, plataformas digitales, empresas tecnológicas y sistemas de entrenamiento automatizado. No es complicado llegar a la conclusión de que la inteligencia artificial debe entenderse como una infraestructura material y social que implica trabajo humano, extracción de datos y consumo energético a gran escala, con todas las problemáticas que estas acciones tienen desde puntos de vista éticos, ambientales y humanos.
En este contexto, la incorporación de la IA generativa en el ámbito artístico ha suscitado debates intensos. Algunas voces señalan que estas tecnologías pueden ampliar las posibilidades de experimentación creativa, facilitando nuevas formas de colaboración entre humanos y máquinas. Otras advierten sobre riesgos relacionados con la apropiación de imágenes sin consentimiento, la precarización del trabajo creativo o la consolidación de modelos culturales dominados por grandes infraestructuras tecnológicas.
Entre estas posiciones no existe un consenso claro. Y quizá precisamente ahí reside uno de los aspectos más relevantes del momento actual: nos encontramos ante un territorio abierto, en el que los usos, significados y consecuencias culturales de estas herramientas todavía se están negociando.
El arte y el pensamiento, históricamente, han sido un espacio privilegiado para explorar estas zonas de ambigüedad. No solo como lugar de adopción de nuevas tecnologías, sino también como campo de experimentación crítica capaz de revelar sus lógicas invisibles, cuestionar sus promesas o imaginar otros posibles usos.
En este sentido, muchas prácticas contemporáneas se sitúan en una posición intermedia: utilizan sistemas generativos para producir imágenes, narrativas o entornos experimentales, pero al mismo tiempo examinan las condiciones técnicas y políticas que hacen posible su funcionamiento. El algoritmo aparece entonces no solo como herramienta, sino también como objeto de reflexión estética.
Hablar de algoritmos y afectos implica también reconocer que estas tecnologías no operan únicamente en el plano técnico o informacional. Los sistemas algorítmicos configuran cada vez más los entornos sensoriales y emocionales en los que vivimos: desde las recomendaciones culturales hasta la circulación de imágenes en redes digitales. De esta manera las infraestructuras digitales se han convertido en productoras de hábitos, temporalidades y sensibilidades que moldean la experiencia cotidiana en general y la artística en particular.
Las imágenes generadas por inteligencia artificial, —que pueden ser descritas con una miriada de formas, desde extrañas o familiares a inquietantes o fascinantes— participan de estos circuitos afectivos. Su estética híbrida, situada entre archivo y simulación, pone en evidencia la relación cada vez más compleja entre memoria cultural, automatización y creatividad.
Las jornadas Arte y nuevas tecnologías: Algoritmos y Artefactos buscan abrir un espacio colectivo para pensar estas cuestiones desde perspectivas diversas. A través de un espacio de encuentro que reunirá a artistas, investigadoras, comisarias y agentes culturales que trabajan en la intersección entre arte, tecnología y pensamiento crítico.
Más que ofrecer respuestas definitivas, el objetivo de estas jornadas es activar una conversación que permita ahondar en las fronteras entre arte y tecnología, permitiendo crear un debate que permita conversaciones de carácter intergeneracional además de un diálogo que permita explorar las posibilidades como las tensiones que atraviesan el uso de sistemas generativos en el campo artístico y teórico contemporáneo.
Entre algoritmos y afectos se despliega así un terreno de investigación donde convergen imaginación técnica, sensibilidad estética y reflexión política. Un territorio en el que el arte y el pensamiento puede contribuir no solo a experimentar con nuevas herramientas, sino también a interrogarlas: preguntarse qué imaginarios producen, qué formas de relación proponen y qué futuros culturales hacen posibles —o imposibles.
Texto por Mario Ros Campallo






